PABLO VISTO POR CARLOS RAFAEL RODRÍGUEZ

Señalemos, de inicio, algo que consideramos importante: Pablo de la Torriente Brau nació en 1901 y Carlos Rafael Rodríguez en 1913. Quiere esto decir que Pablo era 12 años mayor, aun cuando vivieron, esencialmente, uno y otro, un mismo e importante período en la historia de Cuba: el del gobierno de Gerardo Machado, la lucha del pueblo por derrocarlo y los meses subsiguientes, hasta la irrupción en el ámbito nacional del coronel Fulgencio Batista, como jefe del Ejército.

 

Pero la diferencia de edad no impidió que se conocieran y juntos participaran del debate estudiantil que enjuiciaba el colaboracionismo de algunos profesores universitarios con el régimen de Machado. En su informe titulado “Durante cuatro horas, la masa estudiantil debatió con ardor la renuncia del profesor Núñez Portuondo”, publicado en la edición de Ahora del 12 de junio de 1934, Pablo destaca las cualidades tribunicias  de “Carlos Rafael Rodríguez, con habilidad de parlamentario…” y es que el joven de solo 21 años entonces toma parte activa en los debates. De nuevo en Ahora, pero con fecha 15 de junio de 1934, Pablo destaca que “Carlos Rafael hace un llamamiento a que no surjan inquinas estériles entre facultades y hay aplausos, gritos, comienza un verdadero desorden”.

 

Es importante pues, recalcar que la palabra encendida de Carlos Rafael Rodríguez despertó la atención del reportero Pablo, insertados ambos jóvenes en el contexto de los debates estudiantiles. Carlos Rafael participó en el primer acto público de homenaje a Pablo tras su muerte, que tuvo lugar en Auditórium, en el cual también habló Raúl Roa, amigo fraterno de Pablo.

 

Hace treinta años, en su edición del 10 de julio de 1987, publicó Bohemia “Conversación con Carlos Rafael Rodríguez”, entrevista que Víctor Casaus hiciera al intelectual cubano, de la cual entresacamos criterios que enriquecen nuestra percepción acerca de la personalidad y el carácter de Pablo de la Torriente Brau. Allí se lee:

 

El suyo era un humor sano, no el humor, digamos por ejemplo, mexicano, ese humor un poco siniestro, un poco negro de los intelectuales mexicanos. Pablo veía en todo el prisma de lo que podía originar risa.

 

Recuerdo que en las asambleas universitarias había un compañero muy combativo de Izquierda Comunista, Pego, de la Escuela de Veterinaria creo recordar, que era muy rubio. En aquellos momentos estaba aquella actriz que fue muy famosa, Jean Harlow, que le decían la ‘rubia de platino’. Entonces Pablo bautizó a ese compañero: le puso ‘el rubio de platino’, lo cual lo selló; fue aplastante: ‘el rubio de platino’. Esa era su forma de humor y eso se ve a través de la polémica y de las crónicas.

 

A Carlos Rafael Rodríguez casi siempre se le recuerda por su desempeño dentro de la política y la cultura cubana del siglo XX. Sin embargo, se suele olvidar su desempeño como escritor, periodista y conferenciante. Se graduó en la Universidad de La Habana de Doctor en Derecho Civil y en Ciencias Políticas, Sociales y Económicas. En el primero de los casos, con la condición de Primer Expediente, Alumno Eminente y Premio González Lanuza; en el segundo, también fue seleccionado Primer Expediente.

 

Durante su etapa de estudiante universitario fue dirigente del Comité de Huelga Revolucionaria y subdirector del semanario Resumen, en 1935.  Con anterioridad, junto a Nicolás Guillén, Ángel Augier y José Antonio Portuondo, había fundado la revista Mediodía, de la cual fue subdirector. De él afirmó Ricardo Alarcón de Quesada, que “echó su suerte con los pobres de la tierra y buscó por encima de todo la conquista de la justicia”.

 

Y volviendo a la entrevista que concediera a Víctor Casaus, Carlos Rafael Rodríguez respondió entonces una pregunta que muchos nos hemos hecho:

 

¿Qué habría hecho Pablo en esta Revolución? Pablo hubiera tenido 58 años en el momento del triunfo, hubiera hecho muchas cosas. Creo que sí, que hubiera hecho muchas cosas. Pero creo que para la juventud cubana el recuerdo de lo que hizo Pablo fue más importante de lo que podría tal vez Pablo haber hecho disuelto entre todos nosotros. Era una personalidad muy definida. Pablo hubiera continuado luchando hasta nuestros días y hubiera sido una de las personalidades de nuestra época; es así, hay que imaginárselo de esa forma, como hemos sobrevivido muchos…Tenía fuerza interna suficiente para ser uno de los grandes conductores de nuestra Revolución…. Pablo era trepidante: estaba en perpetuo movimiento. Esa es la imagen que uno conserva de Pablo: la imagen de Pablo es la vida. Es la vida.

 

Como escritor, a Carlos Rafael Rodríguez le ocuparon principalmente los temas de la teoría marxista y la economía, sin excluir los asuntos de la cultura cubana en general. La erudición y la sencillez, la agudeza del pensamiento y la exposición clara sintetizan su modo de escribir. Con esa sencilla erudición queda también en la memoria de los cubanos.