EL CANTO DE TODOS POR EL CENTRO PABLO

Mientras caía la tarde del 14 de diciembre en El Vedado capitalino, perfumado con los aires del Festival de Cine, se tejía un homenaje de lujo por los 20 años del CentroPablo en la Casa del Alba Cultural.

De la mano de trovadores que, más que músicos, son buenos amigos, surge puntual cada mes el proyecto para la canción iberoamericanaCanto de Todos, un espacio que coordinan Vicente Feliú y la Casa del Alba. En esta ocasión el Centro Pablo tuvo el honor de ser el agasajado, en sus 20 años de labor incansable y gracias a la huella que ha dejado en quienes edificaron tan bello homenaje.

Las palabras de Waldo Leyva, director de la Casa del Alba, abrieron el encuentro. Rememoró aquel día, 20 años atrás, cuando Eusebio Leal lo llamó a él y al ministro de Cultura Abel Prieto a conocer el local de Muralla no. 63. “Eusebio, con esa capacidad de soñar que tiene, decía: Aquí, bajo estas yagrumas, cantarán los trovadores, vendrán los poetas, se llenará esto de gente joven, con ilusiones, con alegrías…”. “Y efectivamente así fue”.

Si la música es magia, aquella tarde hubo derroche de encantamiento, pues pasaron por el escenario una gran cantidad, y sobre todo con calidad, de artistas, trovadores, declamadores…, amigos todos del Centro Pablo. El deleite de quienes estuvimos allí impregnó el local.

Víctor Casaus, entre la emoción de quien se sabe artífice de algo valioso, y la profunda modestia de que hace gala, expresó: “En el Centro Pablo hemos podido y hemos querido dar, generosamente, esas ayudas de las que hablaban Vicente y Waldo, pero hemos recibido mucho más que eso: hemos recibido el amor de varias generaciones de cubanas y cubanos, público e intérpretes. Un trovador resumió eso en unas palabras, que queremos que sean el lema de estos 20 años: él decía que a los lugares uno llega, canta y se va; pero en este lugar, en ese patio de las yagrumas, uno llega, canta y se queda. Como se quedaron allí y como en ese aire seguirán vibrando las canciones durante mucho tiempo: esa es la alegría mayor que tengo, y que comparto con María y con ustedes. Gracias”.

Anécdotas, nostalgias, canciones, poemas, risas y hasta lágrimas colmaron aquel Canto de Todos, aquel en especial que tuvo como protagonista al Centro Pablo; aquel que, sin dudas, quedará como un dulce sabor en todos los que se sienten parte de ese proyecto cultural que vio la luz 20 años atrás en la calle Muralla.