PABLO: EL GRAN PERIODISTA Y ESCRITOR, EL REVOLUCIONARIO INTERNACIONALISTA

Por: Hernán Bosch

Tomado de: http://www.tiempo21.cu/

 

Aunque había nacido en San Juan, Puerto Rico, el 12 de diciembre de 1901, Pablo de la Torriente Brau creció y vivió en Cuba, donde inició y desarrolló una intransigente actividad como luchador antidictatorial y antiimperialista, por la que sufrió persecuciones, encarcelamientos y el exilio.

Integró el Directorio Estudiantil Universitario (DEU), organización política creada en 1927 y reorganizada en 1930 para luchar contra el tirano Gerardo Machado, y resultó herido en la manifestación de rechazo al régimen realizada el 30 de septiembre de ese año. Dos meses después, el 30 de noviembre, participó en otra manifestación, en la que fue encarcelado varios días, por lo que se vio obligado a pasar a la clandestinidad.

En enero de 1931 fue detenido durante más de tres meses junto a los principales dirigentes del Directorio Estudiantil. Posteriormente pasaría alrededor de un año en el llamado Presidio Modelo de Isla de Pinos.

Además de sobresalir como luchador revolucionario, Pablo tuvo una intensa y variada obra periodística y literaria, que incluyó interesantes testimonios como «La Isla de los 500 asesinatos», «Presidio Modelo» y «105 días preso», crónicas como «Reivindicación de Emilio Salgari» y «Hombres de la revolución», o cuentos como «El héroe», «Batey» y «Asesinato en la casa de huéspedes».

Como periodista, Pablo de la Torriente Brau dejó además para la historia un formidable reportaje en el que narra de forma sencilla y conmovedora los hechos ocurridos en 1934 en el Realengo 18, una intrincada zona de las montañas orientales de Cuba, donde los campesinos protagonizaron una valerosa resistencia frente a las ambiciones de las compañías imperialistas y los latifundistas criollos que querían desalojarlos de sus tierras.

También figura entre sus producciones narrativas la novela «Aventuras del soldado desconocido cubano», además de un amplio quehacer como reportero en el periódico El Nuevo Mundo y como redactor, repartidor y  agente de publicaciones en la revista El Veterano. Posteriormente, laboró en las revistas Alma Máter y Revista de La Habana.

La última etapa del trabajo periodístico de Pablo transcurrió en la Guerra Civil Española, a la que acudió en septiembre de 1936 como corresponsal de varias publicaciones latinoamericanas y de Estados Unidos. Allí escribió las crónicas recogidas posteriormente bajo el título de «Peleando con los milicianos».

En ese conflicto armado se encargó de las funciones de comisario de las Brigadas Internacionales que se unieron a la República Española en su lucha contra el fascismo, y murió en combate en Majadahonda el 19 de diciembre de 1936, durante la heroica defensa de Madrid.

Sólo contaba con 35 años de edad, pero su vida fue tan polifacética y fructífera que lo convirtió en una figura de especial relevancia no sólo por su obra intelectual como destacado periodista y escritor, sino, también, por su valioso aporte a la lucha revolucionaria y antiimperialista en la Cuba seudorrepublicana, y su participación como corresponsal en la Guerra Civil Española.

En ocasión de cumplirse hoy el aniversario 80 de su desaparición física, es oportuno recordar a Pablo de la Torriente Brau, quien legó a su generación y a las venideras un formidable ejemplo de intelectual con actitud revolucionaria e internacionalista.