EL DOCTOR MANIGUA, UN LIBRO PARA REÍR Y RECORDAR

René Batista Moreno era un hombre extremadamente ocurrente y gustaba de “correr máquina” a los amigos cercanos. Hasta la respetable colega Mercedes Rodríguez fue presa de sus bromas. Recuerda la periodista que René le contó que iban a traer camellos para limpiar de marabú los campos de Cuba. Por ese entonces, Mercedes se declara ingenua, y le cree la historia. Pero, lo peor es que luego, en una reunión, “la profe” soltó la “noticia de primera mano” ante las miradas incrédulas de los presentes.

 

Y es que, como coinciden muchos de los que tuvieron la posibilidad de conocerlo, René narraba con tal naturalidad que nadie podía percatarse de cuándo decía la verdad o recreaba la ficción. De estas historias graciosas se refieren muchas a lo largo de su vida. Es por ello que no existe mayor recompensa a su memoria que un texto recopilatorio que muestre a los lectores el testimonio de quienes lo rodeaban.

 

Precisamente los encargados de esta tarea fueron su hijo Alejandro Batista López y Edelmis Anoceto Vega, amigo de René. Los testimonios fueron recogidos bajo el título de El doctor Manigua, apelativo inmortalizado por Samuel Feijoó.

 

No existe mejor epíteto para quien pasaba días y noches entre surcos y cañaverales cazando historias raras para contar. Ese sí que era un guajirólogo de pura cepa. Con sus andanzas rescató gran parte del folclor campesino, la oralidad popular y el costumbrismo camajuanense, su tierra natal de Chivos y Sapos.

 

Su trabajo de campo arrojó curiosos personajes, creíbles o no, por quienes han tenido la oportunidad conocerlos de la mano de René, como aquel hombre que dijo haber conocido a Dios.

 

El primer capítulo de El doctor Manigua contiene “testimonios valorativos relacionados con la formación y el desarrollo de René Batista como persona y creador”. En la segunda parte se recogen las llamadas “Renezadas”, anécdotas que surgieron de las fabulaciones del escritor contadas por las amistades que sufrieron su ingenio. En estos cortos textos, la burla toma el papel principal.

 

El hecho se vincula al mito, a lo cómico o a lo hiperbólico. Los relatos penden de un hilo creíble e insólito a la vez, combinados con humor negro y erotismo. Pero, como cuentan sus más allegados, lo hacía de una manera tan culterana, despojado de ínfulas, que hasta las propias víctimas terminaban riéndose con sus chistes.

 

El libro consta de 161 páginas y pertenece a Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.Además de los capítulos referidos, también cuenta con caricaturas y fotos de René; y en una última sección se recogen los datos biográficos de los testimoniantes.

 

Sin lugar a duda, el volumen de Edelmis Anoceto y Alejandro Batista, Premio Memoria 2012, constituye una de las propuestas editoriales más interesantes que serán presentadas durante la Feria Internacional del Libro venidera.

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